Iturriaga lamenta la derrota de ayer de España ante Lituania en el Mundial de Basket

Mira que llevo viendo y comentando partidos desde hace años. Mira que he visto, como cualquier aficionado, cosas de difícil explicación. Sin ir más lejos, el 3-0 del Caja Laboral al imparable Barça hace pocos meses. Pero lo ocurrido hoy me ha dejado sin habla. Bueno, más que sin habla, sin discurso que no fuese una sucesión encadenada de tacos y maldiciones que no son de recibo en una televisión generalista a las nueve y media de la noche.

En el partido clave que marcaba de forma clara y concisa cómo iba a ser nuestro futuro, cuando todo estaba (o parecía) atado y bien atado, ha ocurrido lo que nunca tenía que haber ocurrido. Del buen partido, de la recuperación de sensaciones, de la esperanza hacia un camino si no despejado sí accesible con la recuperación de una buena versión de los jugadores más importantes del colectivo, hemos pasado una pesadilla. Grecia en octavos, Estados Unidos en cuartos. Pero esto no es lo peor. Lo decía al principio de la retransmisión.

Lo que hace fácil o difícil el futuro, lo que convierte a nuestros rivales en pequeños, medianos o grandes no son sus nombres, sino nuestro propio estado de ánimo y juego. Hace unas horas y durante más de veinticinco minutos, cuadraban ambas cosas. Al terminar el partido, poco recuerdo quedaba de ello. Ante un hecho como el ocurrido, siempre existe la tentación de darle a todo y a todos. Ir desde “sin Pau somos la mitad” a “Scariolo no se entera” pasando por minusvalorar a aquellos a los que hasta hace poco teníamos en un pedestal. Me vais a permitir que eso lo deje para foros más radicales.

Me niego a simplificar la situación con dos o tres frases rotundas, por lo que me limitaré por ahora, que creo que ya es bastante, a centrarme en donde creo que el partido se ha dado la vuelta como un calcetín: los minutos en los que la segunda unidad en pleno han compartido cancha.

Por diversas circunstancias y a pesar de las apariencias y cierta costumbre en decirlo, la famosa y profunda rotación de España no obedece a la realidad. La separación en minutos y rendimiento entre los siete habituales y los cinco no tan utilizados se ha agrandado. Lesiones, recuperaciones aceleradas, falta de madurez, puede que falta de confianza por parte del técnico, falta de más jugadores que marquen diferencias u otras circunstancias como por ejemplo la llegada urgente de Raúl son algunas de las razones que han terminado por dibujar un panorama muy desigual entre los que juegan mucho y los que lo hacen menos. Esto primero nos acerca a la realidad de la mayoría de selecciones, por lo que perdemos un ventaja hasta ahora habitual, y que nos decía que cuando comenzaban los cambios, España se despegaba. Y segundo, alerta de los peligros de, cómo ocurrió ayer, prescindir a la vez de toda la primera línea. Creo sinceramente que Scariolo se equivocó al mantener, sobre todo al principio del último cuarto a un quinteto que ya al final del tercero daba muestras de no tener la consistencia adecuada y estaba posibilitando que Lituania se fuese animando. Sí que es verdad que luego los titulares tampoco estuvieron muy acertados, pero es que para entonces la moribunda Lituania había entrado en ebullición al ver factible lo que pocos minutos antes era sólo un sueño. Horas han pasado y todavía no logro comprender el porqué estando entonados como estaban Rudy, Navarro, Garbajosa y Marc, no se optó por mantener en cancha siempre a un par de ellos. Primero para mantener las consistencia y segundo para facilitar a los que entraban su integración en el juego por la confianza que da siempre el estar arropados por jugadores principales y totalmente metidos en harina. España, la España del 2010, no se puede permitir estos lujos y menos en un partido tan importante.

No fue lo único que ocurrió, ni mucho menos. Pero creo que fue el detonante de un cambio de panorama hasta ese momento difícil de imaginar. Como hasta el partido de octavos (lunes) quedan unos cuantos días, ya no son horas (tres de la mañana en Esmirna) y el cansancio y ciertas dosis de negatividad no son buenas consejeras para los análisis, lo voy a dejar hasta mañana. Donde por cierto y lo recuerdo a todos, la tierra seguirá girando

!Jo que noche!

Blog del Palomero por J. Iturriaga

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