Indie comercial o cómo ser Kurt Cobain

Desde 1992, el premio Mercury distingue al mejor disco del año editado en el Reino Unido. Concedido por un comité de sabios, es saludado como lo mejor que le puede pasar a un grupo. En 1993, Suede se lo llevó con su debut, derrotando por un solo voto a The Auteurs. Suede vendieron más de un millón de copias y cuando se separaron habían colocado 19 temas en el top 40 británico. El disco de The Auteurs llegó al 37, y el último single que editaron fue top 66. El premio era el atajo por el que el público masivo se acercaba a lo alternativo.

Kurt Cobain, en el concierto unplugged de Nirvana en la MTV que los convirtió en iconos globales.

Este año, el Mercury lo ha ganado una chica llamada Speech Debelle con un álbum titulado Speech therapy. ¿Les suena? A sus compatriotas, tampoco. El disco no ha pasado del puesto 60 y a su concierto de Sheffield durante la gira de celebración del galardón acudieron 50 personas. “El cruce de bandas entre indie [minoritario] y mainstream [comercial] ya no existe. Era muy placentero ver a tu banda indie compartir programa de televisión con alguna megaestrella. Eso ya no sucede y es una desgracia, sobre todo para Speech Debelle”, comenta el periodista del semanario musical británico New Musical Express Luke Lewis.

“Hoy es imposible tender una emboscada al mainstream”, comenta Javier Liñán, de El Volcán Música y el hombre que llevó a Los Planetas a RCA, al respecto del hecho de que la única forma de calibrar hoy la repercusión de una banda indie sea contra sus amigos en Myspace. “En los ochenta podías meter a tu grupo en rotación en la radiofórmula, pero desde la llegada de cosas como Kiss FM es imposible. Desde los medios masivos se ha dejado de apoyar músicas que no sean las preeminentes. En España ha habido éxitos relativos, como los de Russian Red o Vetusta Morla, pero su influencia ha sido muy limitada”.

Los grandes sellos, que en los noventa fichaban bandas indies como animales de compañía y esperaban que alguna les hiciera “un Nirvana”, hoy ya no fichan ni a la señora de la limpieza. Las bandas indies asumen hoy que en esa liga no tienen nada que hacer. “Bueno, eso los indies en el sentido clásico del tema, los que poseen unos principios de independencia y nula vocación por trascender”, sentencia Liñán.

Esta década nos ha dado una nueva estirpe de indies que sueñan con estadios. Desde Coldplay hasta The Killers. Un perfil de músico surgido en la independencia y pronto asimilado por el mainstream, pero no porque le haya cortado las alas y le haya borrado las credenciales underground, sino porque ellos también quieren ir a África y enseñarle al mundo una canción. “Años atrás hubiese sido impensable que bandas de la portada del NME estuviesen influenciadas por U2 o Bruce Springsteen”, comenta Andy East, antiguo presidente del sindicato de productores musicales del Reino Unido y director del curso de management y desarrollo artístico del London Collage Of Music. “Hoy podría entenderse como consecuencia lógica de un ciclo, pero creo que tiene mucho más que ver con el hecho de que estas estrellas clásicas se han introducido en el ideario alternativo actuando en Glatonbury, por ejemplo, y dándose a conocer a las nuevas generaciones”.

El mismo trayecto se ha recorrido a la inversa. Mucho alternativo ha caído en las redes de Beyoncé, Gwen Stefani o Rihanna. El pop masivo ha sabido surtirse de talento supuestamente underground, dotándole de un buen arsenal de valores a la moda que han desembocado en hechos impensables, como que Crazy in love, de Beyoncé, sea nombrada mejor canción de la década por el NME. Sobre esto Gerardo Cartón, de PIAS, aclara que “Madonna y Christina Aguilera no quieren ser indies ni hartas de anfetas. Sólo se aprovechan de su talento. No aguanto a esos grupos alternativos que quieren ser mainstream. Valoro a una superestrella del pop que, pudiendo hacer basura, se rodea de gente con talento para hacer discazos, como los de Madonna, Lilly Allen , Mika o el último de Britney. Mejor eso que unos Coldplay pretenciosos acudiendo a Brian Eno para acabar haciendo un disco de puro AOR”. Stuart Price ha sido colaborador de Madonna, Linda Perry ha escrito para Gwen Stefani y hasta el tipo de The Bravery es autor del single de Shakira. Pocos fans de Maddie escuchan Les Rythmes Digitales, a Perry nadie con sus capacidades mentales intactas le ha pedido que reúna a 4 Non Blondes, y si a alguien se le ocurre abrir un grupo de Facebook pidiendo el retorno de The Bravery, se le debería juzgar en La Haya. La culpa la tiene Kurt Cobain, y las únicas que lo pueden remediar son las marcas. Esta frase podría inspirar lo que el periodista Charlie Brooker denomina un bukkakke satánico, pero hay ciertos agentes de todo esto que no la encuentran tan descabellada. Cartón admite que, al poner de moda lo indie, “Nirvana hicieron que cualquiera pensara que merecía estar en la MTV”. Por eso la MTV se pasó a hacer programas cuyo guión parecía sacado de un artículo de la revista Bravo.

El sustento de lo alternativo viene del directo y muchos promotores no contratan grupos sin disco. Por eso es más que legítimo buscar fuentes atípicas de ingresos. Alerta: entramos en fase mercadotecnia. Románticos y asiduos a foros indies, pasen a la sección de deportes. “En cualquier aventura financiera, la sincronización lo es todo. Para los que escriben canciones, incluso más”, comenta Andy East. “La pérdida de ventas se subsana colocando temas en anuncios, bandas sonoras o con el patrocinio de una firma”. Hervé Locatelli, director de marketing para España y Portugal de Levi’s, una firma asociada a la música, plataforma de lanzamiento de muchas bandas y protagonista inesperado en todo este embrollo, sabe que trabajar con Beyoncé da repercusión, pero apoyar nuevas bandas que nadie va a conocer jamás ofrece un retorno más complicado de calibrar, pero con más pedigrí. Algo así como esas revistas que venden tres ejemplares y llegaban llenas de anuncios de moda de lujo. “Toda la música en nuestra web procede de bandas emergentes. Vienen a nosotros o vamos a buscarlas. De hecho, a veces es nuestro propio staff el que nos sugiere grupos, desde los dependientes hasta los modelos, gente de 20 años que viaja por el mundo y desarrolla un gusto ecléctico increíble. Muchas veces no hay diseño detrás de todo esto, como es el caso de Josh Breed, la imagen de nuestras tres últimas campañas y a quien descubrimos siendo cantante de una banda indie. Ha tocado en nuestros festivales y su banda aparece en nuestra web, logrando doblar el número de fans en cuestión de meses”. En el futuro, el underground se significará por las multinacionales textiles y el mainstream se expresará a través del talento indie. Cuando apareció Kurt Cobain con su jersey a rayas y sus cheerleaders en la MTV, ni el más visionario hubiese previsto semejante escenario

Noticias publicada por Xavi Sancho de El País, el 4 de diciembre de 2009.

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